Tai Chi

 

YIN – YANG

LA DANZA ENERGÉTICA DEL  EQUILIBRIO

“El Tai chi (fin supremo) gran polaridad, nace del Wu ji (infinito) el vacío, y es la madre del Yin y del Yang.”
Wang Tsung-yüeh

 

 

La base filosófica sobre la que se asienta el Tai Chi, es la corriente ideológica Taoísta.

El símbolo del Tai Chi o Tao, es la unión de los dos opuestos y complementarios (Yin / Yang).

Basándose en la observación de la naturaleza, los biorritmos,  el ciclo diario del sol y la luna, las estaciones etc. estos antiguos “chamanes” Taoístas crearon una serie de conceptos.

El Ba kua (ocho trigramas) como aparece en el I Ching (libro de los cambios), se expresan las ocho direcciones, que en su mutaciones y combinaciones abarcan todas las facetas del ser y de la naturaleza.

El Tao te king (atribuido a Lao Tse), y otros muchos textos donde aplicaban esos conceptos filosóficos a la vida diaria, al pensamiento, a la forma de gobernar, de los actos cotidianos etc.

El Huang di nei ching (clásico de medicina interna del Emperador Amarillo), donde se aplican los conceptos taoístas hacia la salud, y son base de la medicina tradicional china.

Su nu ching (libro de alcoba) donde se plasma la filosofía del Tao en la sexualidad y las relaciones.

Toda esta corriente ha influido en posteriores líneas, como el Confucionismo; fusionándose taoísmo con el budismo hindú nace el budismo Chan (Zen), que en Shaolin tuvo su origen con Bodidharma, donde los monjes guerreros, se instruyen en Chi Kung, meditación y entrenamiento externo de artes marciales.

El Taoísmo esta impreso en la cultura e historia China, se encuentra en todas las artes y oficios.

De toda esta corriente, donde se crean formas de vida enfocadas al cultivo de la salud, la armonía y el respeto por la naturaleza y los demás seres.

Fue en diferentes zonas de China, dentro de templos donde siguiendo todos estos conceptos, diseñando ejercicios denominados antiguamente Tao yin, tomados de los movimientos de animales y según el movimiento natural de la energía, donde aparecen diferentes secuencias y escuelas. En Wu dang, Ermei etc.

Paralelamente existen ejercicios y técnicas para el combate y la autodefensa y nacen diferentes escuelas de Wu shu.

Uniendo estas técnicas hacia la salud y la longevidad, con los elementos marciales nace el Tai chi chuan, y más tarde otros estilos internos como el Pa kua chang (palma de los ocho trigramas) o el Xing yi chuan (boxeo de la mente y la intención).

“Chuan” quiere decir puño o mano vacía, para hacer referencia a un estilo de arte marcial o boxeo, haciendo alusión a cada familia de Wu shu: Chang chuan (puño del norte), Nan chuan (puño del sur), Tang lang chuan (boxeo de la mantis) etc.

Dentro del propio estilo cuando utilizamos un arma se nombra el elemento por ejemplo: Tai chi jian (tai chi con espada), Tai chi shan (tai chi con abanico), Tai chi dao (tai chi con sable), Tai chi gun (tai chi con palo) etc.

En el Tai chi chuan, aparece constantemente, la teoría del Yin-Yang, entre llenos y vacíos cuando damos los pasos, hacemos la respiración o hacemos los movimientos con compañero.

El movimiento en espiral y sin fin esta representado en ese infinito del Tao donde las dos energías se oponen y complementan.

Los monjes guerreros, eran diestros artistas marciales, a la par que especialistas en la salud, además de eruditos en otras artes, música, caligrafía, etc.

Como científicos y astrólogos, que utilizaban estos descubrimientos para mejorar no solo el cultivo de las cosechas, sino como influía todo esto de igual forma en el ser humano.

Las estaciones se reflejan en la energía de todo lo que esta a nuestro alrededor y en nuestro interior. Poder equilibrarnos y estar en armonía con la naturaleza es el fin de la medicina tradicional china, el Chi kung y las artes marciales internas.

Los campos telúricos de la tierra, conocidos en Feng shui, como las venas del dragón. Son estudiados para la construcción de viviendas, edificios, donde colocar  el pozo, el terreno a cultivaro el santuario.

Los ciclos lunares, la posición de las estrellas, el sol, son estudiados mejorar los cultivos, para establecer pautas hacia la salud, incluso para guerrear. Los antiguos gobernantes consultaban a sus astrólogos o magos para dictar cuando debían atacar o invadir.

Cuanto más leemos sobre la filosofía del Tao, mejor entendemos e integramos sus conceptos en la práctica del Taichi y sobre todo en nuestra vida y actos cotidianos.

La esencia de las artes internas, es principalmente el de encontrar el “Centro” espiritual del ser humano.

 

 

“El camino (Tao) perfecto carece de dificultad.
Salvo que evita elegir y escoger.
Solo cuando dejas de sentir agrado y desagrado,
comprenderás todo claramente
Por la diferencia de un pelo quedan separados el cielo y la tierra.
Si quieres alcanzar la sencilla verdad no te preocupes del bien y del mal.
El conflicto entre el bien y el mal es la enfermedad de la mente”.

Hsin-hsin Ming

LAS RAÍCES Y EVOLUCIÓN DEL TAI CHI CHUAN

Según es descrito por los monjes Taoístas de Wu dang; fue el erudito Chang Sang Feng, que unifico técnicas del combate externo (Wei kung)  del Wu shu, con técnicas y ejercicios del Tao Yin (Chi kung) antiguo.

Creo las trece posturas de las que se desarrollan diferentes técnicas de lucha, donde la suavidad vence a lo rígido, con un carácter defensivo,  a partir de aquí nacen las formas y secuencias de movimientos propios del estilo.
Se dice que aprendió los estilos externos de Shaolin, y combinando con los estilos y ejercicios Taoístas creo el Tai Chi.
Como en muchos temas de la historia, hay muchas diferencias y diferentes opiniones.

La controversia sobre la autoría de la creación esta aun presente, lo creadores del estilo Chen dicen que fueron ellos, en Wu dang se afirma que fue ahí donde empezó. Pero realmente a nosotros que nos interesa, ¿quién creo o dijo primero según que cosa?, o realmente el beneficio que podemos sacar de practicar todos estos conocimientos.

Personalmente, me quedo con practicar y analizar, evolucionando y adaptando lo aprendido a nuestro momento presente.

Realmente el Tai Chi que se práctica hoy día, por la gente común, poco tiene que ver con el entrenamiento intensivo que seguían, los monjes o maestros y discípulos, que dedicaban su vida a el cultivo del Tao.
Por ejemplo el entrenamiento marcial, era muy fuerte, pues el carácter guerrero del momento, donde escuelas de diferentes estilos se retaban continuamente. Y no solo estaba en juego el honor de la escuela o el maestro, sino la propia salud.

Las secuencias donde muchas de las posturas son forzadas y muy bajas, lo cual esta destinado a entrenamientos de alto nivel y no para personas que desean ganar forma física y sentirse más saludables y emocionalmente más equilibrados.

Es deseable y necesario que haya personas y maestros que llevan años entrenando y profundizando en el Tai chi, que aumentan su nivel técnico y aprenden las secuencias largas y complicadas.
Es necesario que existan practicantes de nivel alto para que no se pierdan las raíces del arte. Escuelas y maestros que se dedican a prácticar y a difundir los estilos tradicionales.

Así mismo es necesario que otros profesores puedan enseñar un Tai chi más accesible, más cercano a quien no tiene tanto tiempo o esfuerzo para entrenar duramente todos los días. Que personas sin mayores compromisos y con limitaciones físicas, puedan beneficiarse de sus beneficios, con pequeñas y sencillas secuencias y ejercicios de Chi kung para fomentar la salud y una mejor calidad de vida. Sin tener que llegar a complicadas y exigentes formas.

Lo importante es que un arte tan amplio, que puede abarcar muchos campos, desde lo terapéutico a lo marcial, desde el joven que práctica duramente todos los días, a la ama de casa que va dos días a la semana al centro cultural. Es un arte flexible y adaptable a cualquier edad y a cualquiera que desee aprender.

Tai chi chuan estilo Chen

Si nos dejamos guiar por su filosofía (Taoísta), sabremos que hay que adaptarse a el instante presente, a las condiciones de cada uno y a la realidad del ahora.

El Tai chi moderno o contemporáneo es más accesible, sobre todo al occidental que nunca ha practicado artes marciales.

Muchas de estas formas contemporáneas de Tai chi son las que generalmente se practican, no solo en China sino en todo el mundo, tales como la forma de veinte cuatro movimientos del estilo Yang, llamada de Pekín o continental, creada por la comisión de deportes en 1956, con el fin de popularizar el Tai chi. Así como la forma de cuarenta y ocho, en 1976 donde aparecen movimientos de los estilos más populares, Yang, Chen, Wu, y Sun. Otras secuencias cortas fueron apareciendo, tanto para ser populares, como para estandarizar las series en las competiciones.

Nacieron muchas nuevas estructuras: los treinta y dos movimientos de espada estilo Yang, forma simplificada de treinta y seis del estilo Chen, cuarenta y dos de los cinco estilos de competición, etc.
En cada estilo se ha simplificando, las secuencias largas originales de cada familia. Las formas antiguas pueden tener entre unos ochenta a más de ciento movimientos. Para aprenderlas requieren mucha práctica y años de dedicación.

La simplificación y creacción de nuevas coreografías, llevada a cabo por notables maestros y profesores de universidades, llegan a nosotros para nuestro beneficio y disfrute de este precioso arte. Ya que nuestro ritmo de vida es otro y el tiempo que podemos dedicar suele ser unas pocas horas semanales.

Aprender unas formas de diez a cuarenta movimientos, esta al alcance de la mayoría. Pero las complicadas y extensas secuencias antiguas, tanto de mano vacía como con armas, están más bien reservadas para quien entrena diariamente y con buen nivel durante años. Esto siempre estará abierto a quién desee dedicarse de forma implicita, buscando escuelas tradicionales.
Empezar con secuencias cortas, nos introduce en el arte, aprendemos las posiciones principales y las técnicas de coordinación, respiración y concentración. Con el manejo de armas desarrollamos una mayor precisión y control del cuerpo.

El trabajo en pareja conjuntamente a la práctica de los Taos (formas), es parte del entrenamiento para una mayor compresión del arte. Estudiando las aplicaciones marciales de los movimientos (San shou), conseguimos una mejor estructura de los movimientos cuando realizamos el boxeo de la sombra o entrenamiento individual.

Requiere tiempo y una buena base. Aprendemos y trabajamos el enraizamiento, la sensibilidad, la escucha y la comprensión de los movimientos.

San shou: aplicaciones marciales de los movimientos de Tai chi.

El Chi kung y la meditación, es la parte central y el trabajo interno que da forma a todo un arte, lleno de beneficios.

Si en Wu dang, encontramos la esencia Taoísta del Tai chi, en la aldea de la familia Chen (Chenjiagou), se desarrollo un verdadero y complejo estilo de arte marcial interno.

Gracias a Yang lu chan que aprendió del estilo Chen y modifico el estilo para hacerlo más asequible a cualquiera, es este estilo el más popular que con el tiempo ha sido aun más simplificado, para el beneficio de cualquier persona independientemente de edad y condición.

A partir del estilo Yang, nacieron otros estilos como el Wu, el Sun, el Wú, el Li,  y otros menos conocidos.

Dentro de la familia Chen, también hubo modificaciones en las distintas generaciones, como el estilo Chao pao (Zhao bao) que prescindía de movimientos vigorosos y difíciles como saltos etc., con elementos más compactos y circulares donde se aprecia especialmente el trabajo de Chan se ching (desenrollar el hilo de seda).

La evolución del arte a través de sucesivas generaciones, que realizando variaciones según su criterio, para mejorar el estilo según el enfoque propio de cada maestro.
Han hecho que sea realmente un arte vivo, no anclado en un pasado que se aferra a sus propias convicciones.
Es una característica de las artes taoístas, la evolución y la adaptación.
Es como un río, que sus aguas van adaptándose por la tierra donde pasa, al tiempo que recoge información y su esencia se va transformando y haciéndose más completa, hasta fundirse en el océano para volver a renacer, una y otra vez.

Bajo mi criterio y estilo personal, lo importante es enseñar y practicar sin perder la esencia del arte, el entrenamiento interno, la busqueda del equilibrio y la armonía entre cuerpo, mente y energía. Ese es el fin, pero los medios y las formas que utilizemos habrá que adaptarlos a la realidad, tiempo, dedicación y prioridades.

Habrá personas que se queden en la práctica del Chi kung y solo algunos movimientos básicos del Tai chi, entendiendo que la realización de formas y ejercicios en pareja les resulta más complicado de ejecutar.
Pero para quien desea practicar Tai chi, la parte de Chi kung es la base del trabajo interno y de la parte terapéutica del arte, además del desarrollo energético y meditativo.

Podremos hacer solo Chi kung, como gimnasia completa con infinidad de ejercicios y técnicas.
Pero si practicamos solo Tai chi, estaremos quitándole el alma al arte. Lo estamos descafeinando y de ese modo será simplemente realizar coreografías, que nos relajan y desentumecen el cuerpo pero nos estaremos perdiendo todo el contenido.
Por otro lado si practicamos obviando la técnica y control preciso de los movimientos, dejara de ser una disciplina beneficiosa.

Este arte es muy extenso y profundo, tanto en su filosofía, como en las técnicas e infinidad de aspectos, a nivel físico, energético, mental y espiritual.
Es con la gimnasia energética, donde controlamos el movimiento, la percepción corporal a diferentes niveles, desarrollamos la coordinación y la técnica respiratoria. Comprendemos los conocimientos básicos sobre la parte de medicina tradicional china.
Desarrollando la concentración con las diferentes meditaciones, primero en posturas estáticas y después con secuencias en movimiento, para de este modo poder trasladar progresivamente la base interna a nuestra practica del Tai chi.

La meditación, el movimiento y la medicina tradicional se unen para crear el Chi kung, este a su vez crea las bases de la mecánica corporal y energética de las artes marciales.

Cuanto más tiempo dediquemos a la práctica pero con una gran calidad e impecabilidad, mayor serán los beneficios. Trasladando los aspectos tanto teóricos como practicos a la vida diaria y a los actos cotidianos.

Es realmente una filosofía de vida, una forma de actuar y vivenciar todo a otro ritmo con otro tempo, con más calma y paciencia, apreciando las pequeñas cosas, a valorar cada instante con ecuanimidad. Sentir el pulso natural de la naturaleza y de nuestro interior, la conexión con todo lo que nos rodea. Como transformar los aspectos negativos en positivos, el estrés negativo en vitalidad. La falta de energía en fuerza y acción.

Equilibrando los excesos y las carencias, algo tan necesario hoy día.

Para más información: “Tai Chi para todos”  de José Rodríguez Ed. LIBSA

goatao@hotmail.com